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Chile, bocado a bocado (capítulo I)

Hablar de Chile es hablar de más de 4.000 km de mar y cordillera andina, de pueblos mapuches y aldeas patagónicas, de glaciares infinitos y verdes praderas con lagos que parecen océanos, del desierto más árido del mundo y de montañas mágicas. Chile son muchos países en uno. Descubrirlo en dos semanas fue un enorme reto que ha alimentado nuestras ansias de volver,  y que también nos ha regalado imágenes difíciles de olvidar.

Pero Chile tiene un capítulo gastronómico con diferentes protagonistas en cada zona que nos encantó descubrir desde el primer día.

 

Santiago de Chile, el caos ordenado

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Tenemos la suerte de contar con dos grandes amigos chilenos que ejercieron de magníficos anfitriones en nuestro día de llegada a Santiago de Chile y eligieron un restaurante tradicional donde aprendimos los primeros secretos de la gastronomía chilena. En la zona de Lo Barnechea se encuentra la Hostería Doña Tina, un local reconocido en la capital que empezó como un puesto donde se vendían empanadas y ahora es uno de los establecimientos más frecuentados por los chilenos.

Es muy común que te sirvan como aperitivo el pebre, un pequeño cuenco con tomate natural picado, cebolla, cilantro y aliño que, acompañado de pan, calma un poco el apetito.

Como no podía ser de otra manera, quisimos probar las famosas empanadas chilenas, que también se toman el día de la fiesta patria (el 18 de septiembre) y están rellenas de pino (aceitunas, carne, cebolla…). Nos resultaron tan sabrosas que no volvimos a encontrar otras semejantes en todo el viaje.

Continuamos con un pastel de choclo, maíz molido hasta que se forma una pasta y se rellena de carne picada, aceitunas… Después, cada uno de nosotros eligió un plato, entre ellos, la chorillana de pollo, el costillar, o la plateada

IMG_8141(de ternera). Los chilenos suelen condimentar sus platos con palta (aguacate), en ensalada o como acompañante., acompañado de pan, calma un poco el apetito. 

Dicen que Santiago de Chile tiene fama por sus noches y lo pudimos comprobar al zambullirnos en el ambiente del céntrico barrio de Bellavista. Al caer el sol, el Bellavista más turístico deja paso al punto de encuentro de la movida santiaguina. Nuestros amigos nos llevaron al Backstage, un local de música en directo donde puedes disfrutar de una rica gastronomía y una gran variedad de vinos y cervezas. Entre los platos nos quedamos con las carnes y las pastas, acompañadas con delicioso pisco chileno. Para terminar la noche, nos desplazamos hasta el pub Candelaria, uno de los locales de moda de la ciudad en la zona de Vitacura, que abre hasta la madrugada.

 

Valparaíso, cuna de poetas

A tan sólo 112 km de Santiago de Chile se ubica Valparaíso, una ciudad que enamora en cada paso, en cada uno de sus 42 cerros y donde impera un ambiente místico y literario. Tras visitar La sebastiana, una de las tres casas del poeta Pablo Neruda, elegimos el restaurante Oda Pacífico, con unas vistas privilegiadas a la bahía de Valparaíso.

IMG_8175Este restaurante destaca por sus pescados y mariscos que no quisimos perdernos. Así, para abrir boca, disfrutamos de un maravilloso mix de ceviches y un pulpo a la oliva, langostinos y tilapio… Todo regado con un sauvignon blanco y el rey de las bebidas chilenas: el pisco.

Tras cambiar de sabor con un sorbete de frambuesa, optamos por varios platos, entre ellos, los sorrentinos de camarón, pasta de camarón y ostión con salsa de coral con un intenso sabor. También probamos los raviolis de centolla (denominado cangrejo real, que se pesca en el Pacífico) con mango y tocino. Y nos dejamos llevar por otras opciones como la albacora (pez espada) con peperonatta, el congrio a la putanesca o el mero con tomaticán.

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Pero Valparaíso también reina de noche y elegimos La piedra feliz, un local con diferentes ambientes, donde puedes cenar de picoteo (patatas fritas, platos con embutido…) mientras escuchas música en directo o cambiar de sala para bailar pop de los 80, e incluso atreverse con salsa.

 

Concón

Siguiendo la carretera de la costa y pasando por el turístico Viña del Mar, llegamos a nuestro destino gastronómico: el restaurante Aquí Jaime, en Concón. Se trata de uno de esos destinos que sólo conoces de la mano de un lugareñ

o. Si tienes suerte, puedes sentarte en una terracita con vistas al Pacífico y comer mientras observas a unos simpáticos pelícanos perezosos bajo un sol de primavera. Aquí Jaime nos regaló uno de los almuerzos más agradables del viaje, tanto por la calidad de sus platos, como por el apacible ambiente del lugar. Entre nuestra elección, probamos el chupe de locos (molusco típico chileno) y camarón, unas deliciosas machas a la parmesana y la jaiba (cangrejo). Además, pedimos una mariscada de locos, vieras, calamares, mejillones y cangrejo.

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(continuará…)

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