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¿Dónde comer en Barcelona?

La ciudad condal es una de las apuestas seguras para disfrutar de un día completo de turismo y gastronomía. Y junio, el mes ideal gracias a sus largos días y su buen tiempo. Así es que hace unos fines de semana nos escapamos para pasear por sus calles y ramblas, perdernos en sus mercados, conocer sus barrios más castizos y degustar su ricas propuestas culinarias. Os proponemos opciones para pasar un día en Barcelona y saber dónde comer.

casa batllo barcelona

Menú uruguayo en La Barceloneta

Iniciamos nuestra ruta de un día en la esquina del Paseo de Gracia con la Diagonal. Allí comenzamos a caminar mirando hacia arriba, pues la mayor parte de las obras del modernismo de Gaudí se extienden por esta calle. La Pedrera o la Casa Milá, la Casa Batlló… son solo algunas de las más importantes muestras de este arte, aunque cualquier edificio que pase desapercibido a la mirada turística guarda algún resquicio con matices del arquitecto modernista.

Tras llegar a la plaza Cataluña continuamos por las ramblas, donde el ambiente se vuelve cada vez más divertido según avanza la mañana. Nos adentramos en el Gótico para ver la Catedral y el Ayuntamiento, además de la Plaza Real y el famoso mercado de Santa Caterina, una pieza más del arte moderno catalán que alberga decenas de puestos que venden la gastronomía más propia de la región. Hacemos una parada en el camino y tomamos algo en un bar del barrio Gótico. Aquí es posible escapar de los locales modernos y turísticos y optar por una tasca más castiza.

Mercado de la boqueria Barcelona

Volvemos a las Ramblas para no perdernos la fachada del teatro Liceo y entrar en el mercado de la Boquería, donde el bar Pinotxo ya reparte cañas y tapas a turistas y barceloneses. Tras disfrutar de vistas y olores del mejor embutido barcelonés, de su carne y sus hojaldres, salimos a la calle directos a ver el monumento a Cristóbal Colón. Continuamos la marcha y nos adentramos en el puerto, a través de una pasarela que comunica el paseo marítimo con el Maremagnum, un complejo de ocio que se ha construido en una plataforma ganada al mar y que ya se ha convertido en una de las apuestas predilectas para comer, ir de tiendas o salir por la noche. Volvemos “a tierra” y decidimos caminar hasta la Barceloneta, barrio marinero por excelencia de la capital. Enseguida nos envuelve el ambiente playero, el olor a mar y las ganas de tapeo.

Donde comer en Barcelona

Restaurante uruguayo La Malandrina

 

Elegimos para comer el restaurante La Malandrina, que nos llama la atención por lo auténtico que es. Una fachada sencilla pero con estilo, mesas muy juntas, aire familiar y una plancha detrás de la barra en la que se cocina la mejor carne uruguaya.

 

Provolone en La Malandrina

 

De primero compartimos provolone y chorizo criollo. Las dos raciones estaban realmente buenas, en especial el chorizo, que guardaba un toque de especias sin ser demasiado fuerte. De segundo, varios de nosotros optamos por un entrecote a la plancha y alguno por la pechuga. Todos los platos iban acompañados de una generosa guarnición de patatas fritas, horneadas o con una suave crema de nata. En mi opinión estaban impresionantes. La carne estaba muy tierna y muy sabrosa. A mí me gusta al punto y realmente lo consiguieron 🙂

 

Entrecote en La Malandrina

 

Además de la calidad, este restaurante destaca por su precio: por menos de 10 euros es posible probar cualquiera de las carnes. Con dos entrantes para compartir entre cinco, un principal para cada uno y agua para beber, nosotros salimos a 13 euros por persona. De postre optamos por una tarrina en una heladería del barrio, de camino hacia el metro.

 

Raciones de buena calidad y precio en el Exaimple

Cogimos el metro para llegar rápidamente a Plaza España. Desde allí caminamos hacia Montjuic y poco a poco fuimos disfrutando de las impresionantes vistas que se iban levantando sobre Barcelona. Tras ver alguna exposición en el museo nos encaminamos al Pueblo Español y después tomamos unas cervezas en una terraza de Plaza España para recuperar fuerzas. Cogimos de nuevo la calle Tarragona y caminamos hasta la Estación de Sants, donde de nuevo elegimos el metro para llegar hasta la Sagrada Familia. Allí aprovechamos la última hora de visitas, suficiente para disfrutar de la maravilla de obra que aún se encuentra en construcción.

 

 

Sagrada Familia de Barcelona

 

Un largo paseo nos llevó de nuevo al Exaimple y allí decidimos cenar. El lugar elegido fue La Flauta, un local con una gran variedad de comida y muy buena relación calidad – precio. Debe su nombre a las flautas – mini bocadillos que ofrece, de carnes, ensaladas, embutidos y otros tantos ingredientes. Además, la carta se compone de originales entrantes, raciones y otros platos.

Visitar la Sagrada Familia

Nosotros elegimos una flauta cada uno y para compartir una escalibada con queso de cabra y un revuelto de espinacas. Todo estaba muy bueno, en especial la escalibada. Y lo mejor fue la rapidez: esencial para atender a la gran cola que se iba formando en la puerta del local, a pesar de ser grande y contar con varias decenas de mesas. Menos mal que fuimos pronto…

 

Restaurante La Flauta, Barcelona

Escalibada con queso de cabra en La Flauta, Barcelona

Flautas de distintos sabores, en La Flauta

 

Se ha hecho de noche y con ella termina nuestro paseo de un día por Barcelona. Han quedado muchas cosas que ver y comidas por probar, por lo que decidimos regresar en un futuro no muy lejano…

 

La Malandrina 

c/ Almirall Cervera, 5
Barcelona
Tfno.: 603621939

La Flauta
c/ Aribau, 23
Barcelona
Tfno.: 933 237 038  

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